miércoles 23 de diciembre de 2009

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jueves 10 de septiembre de 2009

a marte

Fuimos con mochilas
por Paris
por Peru
por Suiza
por Argentina
por Chile
por Lituania
cruzadas nos cruzamos en Marte
limando la luna

Fuimos y fuimos
Fuimos y volvimos
volvimos y nos vimos
Fuimos a la luna
Fuimos hasta el centro de la tierra
Fuimos al dolor
Fuimos con nuestros huesos cargados
Fuimos niñas
Fuimos temerosas
Fuimos palabra
Fuimos imagen
Fuimos cólera
Fuimos las risas
Fuimos el proyecto
Fuimos que fuimos
Fuimos hasta los pies de todas
Fuimos tierra
Fuimos paz
Fuimos la tregua
Fuimos un orgasmo
Fuimos un grito
Fuimos pasado y presente
Fuimos al futuro y nos esperamos
Fuimos hasta ser pan

Fuimos tanto que no podemos describirnos

Fuimos las palabras
Fuimos etéreas
y ahora somos
el universo
feliz
de llegar a marte

miércoles 5 de agosto de 2009

ella y ella

Tiene la cara de todos los cuentos que leí. Es Alejandra, es La Maga, es Ofelia y Beatricce. Es el fuego que arde en el agua, los ojos de Europa, del mas allá de mi sitio, lo que si pero no... Y es cuento, prosa y arte, es sensible, es un acto de fe, una terrorista sin difusión mediática, sin regímenes que tirar. Es una red, el freno de los golpes, el último escalón en el que se duda si caemos y pasamos el ridículo o logramos el equilibrio en ese segundo en que movemos las manos para cinturear un tropiezo. Es la posibilidad en la tierra de nacer, de ser semilla aquí o allá.
Son sus manos, no las de ella amasando el fuego, son las de ella que no es la otra, es una ella, aunque la gramática no quiera, ni me la deje nombrar, ni estructurar en el pensamiento, yo puedo sentirla así...Ella. Ella que tiene los ojos del pacifico y los atardeceres que sueño, lo que cobija en sus siestas y en mi orilla. Es un sueño, el mio y el suyo, es América, son sus manos y mi espalda, su espalda y mis labios, el amor el dolor, el pasado, el cuidado. . .
Otras no creen que las quiero. Ella lo sabe y a veces no le creo su apatía. Ella se quiebra, hasta confesar saberlo todo, y la siento mal con su cintura que se avispa, se vuelve cruz y látigo, virgen y verdugo, la pacha y el señor de los espejitos de colores. Una canoa que hace olas y risas en el barro.
ella ella siempre lo supo y aun así me quiere.

jueves 2 de julio de 2009

Pronunciamiento de feministas de Argentina contra el golpe militar en Honduras

Como feministas de Argentina, comprometidas con la defensa de los derechos humanos, manifestamos nuestro más enérgico rechazo y repudio al golpe militar perpetrado contra el gobierno constitucional de Honduras.Llevamos en nuestra memoria las marcas de nefastas dictaduras que desaparecieron, secuestraron y encarcelaron a miles de personas. Muchos de estos hechos no sólo continúan aún hoy impunes, sino que inclusive se mantienen los aparatos que reprimen y criminalizan la protesta social.Nuestras sociedades viven hoy en América Latina bajo los efectos de la pobreza, el racismo, el sexismo, el neocolonialismo y las ideologías normativas que esas dictaduras y sus sucesores neoliberales han ayudado activamente a producir.Miles de mujeres protagonizaron la resistencia ayer, miles de nosotras estamos dispuestas a continuar luchando hoy. Por eso decimos NUNCA MÁS y nos solidarizamos con el pueblo hondureño y para nuestras compañeras hondureñas todo nuestro apoyo activo.Exigimos:- el retorno inmediato del presidente legítimo, Manuel Zelaya- la reinstauración de las instituciones democráticas- la vigencia de las garantías constitucionales y los derechos ciudadanos- la protección de la vida de las ciudadanos y los ciudadanos de Honduras- el desmantelamiento de los aparatos represivos militares- el restablecimiento de la libertad de expresión de los medios de comunicaciónConvocamos a todas y todos, latinoamericanas/os, gentes del mundo entero, a sumarse al repudio y a pronunciarse por los derechos del pueblo de Honduras y por el respeto del proceso democrático que el avance de la derecha autoritaria y fundamentalista pretende interrumpir.

Adhesiones

Claudia Anzorena, Gabriela Adelstein, Alejandra Ciriza, Valeria Fernández Hasan, Canela Gavrila, Mónica Tarducci, Beatriz Garrido, Elsa Abaca, Yuderkys Espinosa, Fuegia Kushanchi, Raquel Swi, Susana Moncalvillo, Musidora Lubet, Ketty Scheider, Ceci Galcerán, María Luisa Lerer, Liliana Daunes, María Elena Naddeo, Susana Tampieri, Graciela Di Marco, Susana Stilman, Mariana Rugolo, Susana Velazquez, Dora Coledesky, CLADEM Argentina, Liliana Pauluzzi, Nora Llaver, Claudia Laudano...

martes 30 de junio de 2009

Donde No Alcanza Mi Verso

Quisiera palpar el silencio,
Ser yo quien sopla el viento.
Bañarme de estrellas quisiera,
Vestirme de mar y de cielo.
Practicar el lenguaje
Que no se habla ni es silencio.
Hablarte en otro idioma quisiera,
Decirte así lo que no puedo en verso.

Llegar donde no alcanza mi verso.
Mi mente surreal no es suficiente,
Quiero llegar donde no alcanza mi verso.

Quisiera habitar en tus piernas
Creciendo como la hiedra en tí.
O navegar mil leguas quisiera,
Fijado en el timón de tus caderas.
Caminar la llanura
Que allá en tus ojos encuentro.
Bañarme de tu cuerpo quisiera,
Andar las costas de tu cuerpo entero.

Llegar donde no alcanza mi verso.
Cantar y recitar no es suficiente.
Quiero llegar donde no alcanza mi verso.

Danzar sudor y cadencia
De pulso agitado y sereno.
Beber tus suspiros quisiera,
Embriagarte con mis besos.
De tu piel, tu mirada
Mil canciones de noche engendro,
Pero antes que cantarlas quisiera
Andar las costas de tu cuerpo entero.


Llegar donde no alcanza mi verso.
Tu cuerpo imaginar no es suficiente.
Quiero llegar donde no alcanza mi verso



Cultura Profética (no puedo poner la cancion porque se cuelga pero si la escucha es muy muy linda)

miércoles 24 de junio de 2009

y que despues de la primer piedra?

Te tropezas. Ya! arriba otra vez. Que un tropezon no es caida...no, claro!
Que loco que hasta para los pequeños golpes que no suponen un acto evidente, como un tropiezo no queden a la vista.
El cuerpo lo siente y resiente.
Pero temeroso podria creerse omnipotente , y aunque no lo quiera, su fuerza prefiere llevar la piedra. Hacer un favor a quienes quizas la pasen, o por desconfianza de andar otra vez el mismo camino, preferible andarse con la tosca en el bolso.
Ahora con mas precaucion, "llevar piedras y hacerse pesada la mochila no debe ser mas peligroso!"- pensó. No paraba de pensar las mil opciones para antecederse por primera vez a la tragedia. Darle fin a los hechos bochornosos que le calaban las venas y hacerse otro cuerpo, el que tuviera sus pasos y recetas. Pensaba como de una buena vez caminar tranquila y sin tropiezos... Dificil tarea: deseo y realidad. Ecuacion irresoluble. Condiciones subjetivas y condiciones objetivas. Pequeño desafio a tanta omnipotencia. Pero no paraba de pensar. Malditas perras negras y gatos de Poe!
Y toscas toscas toscas.
Que ansiedad, no? todas las piedras a cuestas para no volver a tropezar, y despues solo las cargamos y llevamos de paseo, en una tarde de sol, por Tolosa, mirando estufas, en una canoa, en aeropuertos, en el cielo, en una reunion muy seria de politica con figuras renombradas, oh!, de la mano.
Pero el cuerpo se cansa. Hay que hacer equilibrio con los recuerdos tropezados cuando bailan en la espalda! Ni quienes pasaron por el cono del aire de nubeluz. Geniales e igual de divertidos como el cono del silencio. Dicen que en algunas de esas piedras hay vida, (especificamente tiene un nombre cientifico, que no sera nombrado en esta oportunidad) y entre sus demiurgos arman puentes sistemas de poleas y otros mecanismo de resistencia reaccionaria, nada combatiba como las ideas que le volaban por la cabeza.
tosca tosca tosca tosca



(continuara.......? )

cap 15

domingo 21 de junio de 2009

Nos hicieron creer que el "gran amor" sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor no es accionado, no llega en el momento determinado.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de contemplar lo que nos falta.
Las personas crecen a través de la gente.
Si estamos en buena compañía es más agradable.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual... que era eso lo que funcionaba.
No nos contaron que eso tenía nombre -"anulación".
Que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.
Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.
Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto, que cada uno lo va a tener que descubrir solito.
Y ahí, cuando estés muy "enamorado de vos, vas a poder ser mas feliz y te vas a enamorar de alguien".




Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor... aunque la violencia, se practica a plena luz del día.



John Lennon.

sábado 13 de junio de 2009

el fin del mundo del fin

Como los escribas continuarán, los pocos lectores que en el mundo había van a cambiar de oficio y se pondrán también de escribas. Cada vez más los países serán de escribas y de fábricas de papel y tinta, los escribas de día y las máquinas de noche para imprimir el trabajo de los escribas. Primero las bibliotecas desbordarán de las casas, entonces las municipalidades deciden (ya estamos en la cosa) sacrificar los terrenos de juegos infantiles para ampliar las bibliotecas. Después ceden los teatros, las maternidades, los mataderos, las cantinas, los hospitales. Los pobres aprovechan los libros como ladrillos, los pegan con cemento y hacen paredes de libros y viven en cabañas de libros. Entonces pasa que los libros rebasan las ciudades y entran en los campos, van aplastando los trigales y los campos de girasol, apenas si la dirección de vialidad consigue que las rutas queden despejadas entre dos altísimas paredes de libros. A veces una pared cede y hay espantosas catástrofes automovilísticas. Los escribas trabajan sin tregua porque la humanidad respeta las vocaciones, y los impresores llegan ya a orillas del mar. El presidente de la república habla por teléfono con los presidentes de las repúblicas, y propone inteligentemente precipitar al mar el sobrante de libros, lo cual se cumple al mismo tiempo en todas las costas del mundo. Así los escribas siberianos ven sus impresos precipitados al mar glacial, y los escribas indonesios etcétera. Esto permite a los escribas aumentar su producción, porque en la tierra vuelve a haber espacio para almacenar sus libros. No piensan que el mar tiene fondo, y que en el fondo del mar empiezan a amontonarse los impresos, primero en forma de pasta aglutinante, después en forma de pasta consolidante, y por fin como un piso resistente aunque viscoso que sube diariamente algunos metros y que terminar por llegar a la superficie. Entonces muchas aguas invaden muchas tierras, se produce una nueva distribución de continentes y océanos, y presidentes de diversas repúblicas son sustituidos por lagos y penínsulas, presidentes de otras repúblicas ven abrirse inmensos territorios a sus ambiciones etcétera. El agua marina, puesta con tanta violencia a expandirse, se evapora más que antes, o busca reposo mezclándose con los impresos para formar la pasta aglutinante, al punto que un día los capitanes de los barcos de las grandes rutas advierten que los barcos avanzan lentamente, de treinta nudos bajan a veinte, a quince, y los motores jadean y las hélices se deforman. Por fin todos los barcos se detienen en distintos puntos de los mares, atrapados por la pasta, y los escribas del mundo entero escriben millares de impresos explicando el fenómeno y llenos de una gran alegría. Los presidentes y los capitanes deciden convertir los barcos en islas y casinos, el público va a pie sobre los mares de cartón a las islas y casinos donde orquestas típicas y características amenizan el ambiente climatizado y se baila hasta avanzadas horas de la madrugada. Nuevos impresos se amontonan a orillas del mar, pero es imposible meterlos en la pasta, y así crecen murallas de impresos y nacen montañas a orillas de los antiguos mares. Los escribas comprenden que las fábricas de papel y tinta van a quebrar, y escriben con letra cada vez más menuda, aprovechando hasta los rincones más imperceptibles de cada papel. Cuando se termina la tinta escriben con lápiz etcétera; al terminarse el papel escriben en tablas y baldosas etcétera. Empieza a difundirse la costumbre de intercalar un texto en otro para aprovechar las entrelíneas, o se borra con hojas de afeitar las letras impresas para usar de nuevo el papel. Los escribas trabajan lentamente, pero su número es tan inmenso que los impresos separan ya por completo las tierras de los lechos de los antiguos mares. En la tierra vive precariamente la raza de los escribas, condenada a extinguirse, y en el mar están las islas y los casinos o sea los transatlánticos donde se han refugiado los presidentes de las repúblicas, y donde se celebran grandes fiestas y se cambian mensajes de isla a isla, de presidente a presidente, y de capitán a capitán.




Cortazar.


excesivamente Cortazar

miércoles 10 de junio de 2009

capitulo 93

Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación de] amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.
¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dos versos de Octavio Paz, muslos del sol, recintos del verano. Pero un mismo cuerpo de mujer es María y la Brinvilliers, los ojos que se nublan mirando un bello ocaso son la misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua... Sí, pero también está dicho que las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista. En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas y los telegramas Reuter, en las cartas de mi noble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. Ah, si en el silencio empollara el Roc... Logos, faute éclatante. Concebir una raza que se expresara por el dibujo, la danza, el macramé o una mímica abstracta. ¿Evitarían las connotaciones, raíz del engaño? Honneur des hommes, etc. Sí, pero un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible.
Del amor a la filología, estás lucido, Horacio. La culpa la tiene Morelli que te obsesiona, su insensata tentativa te hace entrever una vuelta al paraíso perdido, pobre preadamita de snack-bar, de edad de oro envuelta en celofán. This is a plastic's age, man, a plastic's age. Olvidate de la perras. Rajá, jauría, tenemos que pensar, lo que se llama pensar, es decir sentir, situarse y confrontarse antes de permitir el paso de la más pequeña oración principal o subordinada. París es un centro, entendés, un mandala que hay que recorrer sin dialéctica, un laberinto donde las fórmulas pragmáticas no sirven más que para perderse. Entonces un cogito que sea como respirar París, entrar en él dejándolo entrar, neuma y no logos. Argentino compadrón, desembarcando con la suficiencia de una cultura de tres por cinco, entendido en todo, al día en todo, con un buen gusto aceptable, la historia de la raza humana bien sabida, los períodos artísticos, el románico y el gótico, las corrientes filosóficas, las tensiones políticas, la Shell Mex, la acción y la reflexión, el compromiso y la libertad, Piero della Francesca y Anton Weber, la tecnología bien catalogada, Lettera 22, Fiat 1600, Juan XXIII. Qué bien, qué bien. Era una pequeña librería de la rue du Cherche-Midi, era un aire suave de pausados giros, era la tarde y la hora, era del año la estación florida, era el Verbo (en el principio), era un hombre que se creía un hombre. Qué burrada infinita, madre mía. Y ella salió de la librería (recién ahora me doy cuenta de que era como una metáfora, ella saliendo nada menos que de una librería) y cambiamos dos palabras y nos fuimos a tomar una copa de pelure d'oignon a un café de Sèvres-Babylone (hablando de metáforas, yo delicada porcelana recién desembarcada, HANDLE WITH CARE, y ella Babilonia, raíz de tiempo, cosa anterior, primeval being, terror y delicia de los comienzos, romanticismo de Atala pero con un tigre auténtico esperando detrás del árbol). Y así Sèvres se fue con Babylone a tomar un vaso de pelure d'oignon, nos mirábamos y yo creo que ya empezábamos a deseamos (pero eso fue más tarde, en la rue Réaumur) y sobrevino un diálogo memorable, absolutamente recubierto de malentendidos, de desajustes que se resolvían en vagos silencios, hasta que las manos empezaron a tallar, era dulce acariciarse las manos mirándose y sonriendo, encendíamos los Gauloises el uno en el pucho del otro, nos frotábamos con los ojos, estábamos tan de acuerdo en todo que era una vergüenza, París danzaba afuera esperándonos, apenas habíamos desembarcado, apenas vivíamos, todo estaba ahí sin nombre y sin historia (sobre todo para Babylone, y el pobre Sèvres hacía un enorme esfuerzo, fascinado por esa manera Babylone de mirar lo gótico sin ponerle etiquetas, de andar por las orillas del río sin ver remontar los drakens normandos). Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres los tiran de la mano y los arrastran, y es un dolor dulce y una esperanza, y se sabe que uno se llama Tony y la otra Lulú, y basta para que el corazón sea como una frutilla, y...
Horacio, Horacio.
Merde, alors. ¿Por qué no? Hablo de entonces, de Sèvres-Babylone, no de este balance elegíaco en que ya sabemos que el juego está jugado.
(-68)


Rayuela.
Julio Cortazar

sábado 16 de mayo de 2009

Mi vida con la ola.

Cuando deje aquel mar, una ola se adelanto entre todas. Era esbelta y ligera. A pesar de los gritos de las otras, que la detenian por el vestido flotante, se colgo de mi brazo y se fue conmigo saltando. No quise decirle nada, porque me daba pena avergonzarla ante sus compañeras. Además, las miradas colericas de las mayores me paralizaron.Cuando llegamos al pueblo, le expliqué que no podía ser, que la vida en la ciudad no era lo que ella pensaba en su ingenuidad de ola que nunca ha salido del mar. Me miro seria: "Su decisión estaba tomada. No podia volver." Intente dulzura, dureza, ironía. Ella lloro, grito, acaricio, amenazo. Tuve que pedirle perdón. Al día siguiente empezaron mis penas. Cómo subir al tren sin que nos vieran el conductor, los pasajeros, la policia? Es cierto que los reglamentos no dicen nada respecto al transporte de olas en los ferrocarriles, pero esa misma reserva era un indicio de la severidad con que se juzgaría nuestro acto.Tras de mucho cavilar me presente en la estación una hora antes de la salida, ocupé mi asiento y, cuando nadie me veía, vacié el depósito de agua para los pasajeros; luego, cuidadosamente, vertí en él a mi amiga.El primer incidente surgió cuando los niños de un matrimonio vecino declararon su ruidosa sed. Les salí al paso y les prometí refrescos y limonadas. Estaban a punto de aceptar cuando se acerco otra sedienta. Quise invitarla también, pero la mirada de su acompañante me detuvo. La señora tomo un vasito de papel, se acerco al depósito y abrio la llave . Apenas estaba a medio llenar el vaso cuando me interpuse de un salto entre ella y mi amiga. La señora me miro con asombro. Mientras pedía disculpas, uno de los niños volvio abrir el depósito. Lo cerré con violencia.La señora se llevo el vaso a los labios: -Ay el agua esta salada. El niño le hizo eco. Varios pasajeros se levantaron. El marido llamo al Conductor: -Este individuo echo sal al agua. El Conductor llamo al Inspector: -Conque usted echo substancias en el agua? El Inspector llamo al Policia en turno: -Conque usted echo veneno al agua? El Policia en turno llamo al Capitan: - Conque usted es el envenenador? El Capitán llamo a tres agentes. Los agentes me llevaron a un vagón solitario, entre las miradas y los cuchicheos de los pasajeros. En la primera estacion me bajaron y a empujones me arrastraron a la cárcel. Durante dias no se me hablo, excepto durante los largos interrogatorios. Cuando contaba mi caso nadie me creia, ni siquiera el carcelero, que movia la cabeza, diciendo: "El asunto es grave, verdaderamente grave. No había querido envenenar a unos niños?" Una tarde me llevaron ante el Procurador. -Su asunto es difícil -repitió-. Voy a consignarlo al Juez Penal. Así paso un año. Al fin me juzgaron. Como no hubo víctimas, mi condena fue ligera. Al poco tiempo, llego el dia de la libertad. El Jefe de la Prisión me llamo: -Bueno, ya esta libre. Tuvo suerte. Gracias a que no hubo desgracias. Pero que no se vuelva a repetir, por que la proxima le costara caro... Y me miro con la misma mirada seria con que todos me veian.Esa misma tarde tome el tren y luego de unas horas de viaje incómodo llegue a México. Tome un taxi y me dirigí a casa. Al llegar a la puerta de mi departamento oí risas y cantos. Sentí un dolor en el pecho, como el golpe de la ola de la sorpresa cuando la sorpresa nos golpea en pleno pecho: mi amiga estaba alli, cantando y riendo como siempre. -Cómo regresaste? -Muy fácil: en el tren. Alguien, después de cerciorarse de que sólo era agua salada, me arrojo en la locomotora. Fue un viaje agitado: de pronto era un penacho blanco de vapor, de pronto caía en lluvia fina sobre la máquina. Adelgace mucho. Perdí muchas gotas. Su presencia cambio mi vida. La casa de pasillos obscuros y muebles empolvados se lleno de aire, de sol, de rumores y reflejos verdes y azules, pueblo numeroso y feliz de reverberaciones y ecos.Cuántas olas es una ola o como puede hacer playa o roca o rompeolas un muro, un pecho, una frente que corona de espumas! Hasta los rincones abandonados, los abyectos rincones del polvo y los detritus fueron tocados por sus manos ligeras. Todo se puso a sonreir y por todas partes brillaban dientes blancos. El sol entraba con gusto en las viejas habitaciones y se quedaba en casa por horas, cuando ya hacia tiempo que habia abandanado las otras casas, el barrio, la ciudad, el país. Y varias noches, ya tarde, las escandalizadas estrellas lo vieron salir de mi casa, a escondidas. El amor era un juego, una creacion perpetua. Todo era playa, arena, lecho de sábanas siempre frescas. Si la abrazaba, ella se erguia, increiblemente esbelta, como tallo liquido de un chopo; y de pronto esa delgadez florecia en un chorro de plumas blancas, en un penacho de risas de caian sobre mi cabeza y mi espalda y me cubrian de blancuras. O se extendia frenta a mi, infinita como el horizonte, hasta que yo también me hacia horizonte y silencio. Plena y sinuosa, me elvolvia como una musica o unos labios inmensos. Su presencia era un ir y venir de caricias, de rumores, de besos. Entraba en sus aguas, me ahogaba a medias y en un cerrar de ojos me encontraba arriba, en lo alto del vertigo, misteriosamente suspendido, para caer despues como una piedra , y sentirme suavemente depositado en lo seco, como una pluma. Nada es comparable a dormir mecido en las aguas, si no es despertar golpeado por mil alegres latigos ligeros, por arremetidas que se retiran riendo.Pero jamás llegue al centro de su ser. Nunca toque el nudo del ay y de la muerte. Quiza en las olas no existe ese sitio secreto que hace vulnerable y mortal a la mujer, ese pequeño boton electrico donde todo se enlaza, se crispa y se yergue, para luego desfallecer . Su sensibilidad, como las mujeres, se propagaba en ondas, solo que no eran ondas concentricas, sino excentricas, que se extendian cada vez mas lejos, hasta tocar otros astros. Amarla era prolongarse en contactos remotos, vibrar con estrellas lejanas que no sospechamos. Pero su centro... no, no tenia centro, sino un vacio parecido al de los torbellinos, que me chupaba y me asfixiaba.Tendido el uno al lado de otro , cambiabamos confidencias, cuchicheos, risas. Hecha un ovillo, caia sobre mi pecho y alli se desplegaba como una vegetacion de rumores. Cantaba a mi oido, caracola. Se hacia humilde y transparente, echada a mis pies como un animalito, agua mansa. Era tan limpìda que podia leer todos sus pensamientos. Ciertas noches su piel se cubria de fosforecencias y abrazarla era abarazar un pedazo de noche tatuada de fuego. Pero se hacia tambien negra y amarga. A horas inesperadas mugia, suspiraba, se retorcia. Sus gemidos despertaban a los vecinos. Al oirla el viento del mar se ponia a rascar la puerta de la casa o deliraba en voz alta por alas azoteas. Los dias nublados la irritaban; rompia muebles, decia malas palabras, me cubria de insultos y de una espuma gris y verdosa. Escupia, lloraba, juraba, profetizaba. Sujeta a la luna, las estrellas, al influjo de la luz de otros mundos, cambiaba de humor y de semblante de una manera que a mi me parecia fantastica, pero que era tal como la marea.Empezo a quejarse de soledad. Llene la casa de caracolas y conchas, pequeños barcos veleros, que en sus dias de furia hacia naufragar (junto con los otros, cargados de imagenes, que todas las noches salian de mi frente y se hundia en sus feroces o graciosos torbellinos). Cuantos pequeños tesoros se perdieron en ese tiempo! Pero no le bastaban mis barcos ni el canto silencioso de las caracolas. Confieso que no sin celos los veia nadar en mi amiga, acariciar sus pechos, dormir entre sus piernas, adornar su cabellera con leves relampagas de colores. Entre todos aquellos peces habia unos particularmente repulsivos y feroces, unos pequeños tigres de acuario, grandes ojos fijos y bocas hendidas y carniceras. No se por que aberracion mi amiga se complacia en jugar con ellos, mostrandoles sin rubor una preferencia cuyo significado prefiero ignorar. Pasaba largas horas encerrada con aquellas horribles criaturas.Un día no pude mas; eche abajo la puerta y me arroje sobre ellos. Agiles y fantasmales, se me escapaban entre als manos mientras ella reia y me golpeaba hasta derribarme. Senti que me ahogaba. Y cuando estaba a punto de morir, morado ya, me deposito en la orilla y empezo a besarme, y humillado. Y al mismo tiempo la voluptuosidad me hizo cerrar los ojos. Porque su voz era dulce y me hablaba de la muerte deliciosa de loas ahogados.Cuando volvi en mi, empece a temerla y a odiarla. Tenia descuidados mis asuntos. Empece a frecuentar los amigos y reanude viejas y queridas relaciones. Encontre a una amiga de juventud. Haciendole jurar que me guardaria el secreto, le conte mi vida con la ola. Nada conmueve tanto a las mujeres como la posibildad de salvar a un hombre.Mi redentora empleo todas sus artes, pero, qué podia una mujer, dueña de un número limitado de almas y cuerpos, frente a mi amiga, siempre cambiante - y siempre identica a si misma en su metamorfosis incesantes? Vino el invierno. El cielo se volvio gris. La niebla cayo sobre la ciudad. Lovia una llovizna helada. Mi amiga gritaba todas las noches. Durante el día se aislaba, quieta y siniestra, mascullando una sola silaba, como una vieja que rezonga en un rincon. Se puso fria; dormir con ella era tirar toda la noche y sentir como se helaba paulatinamente la sangre, los huesos, los pensamientos. Se volvio impenetrable, revuelta. Yo salia con frecuencia y mis ausencias eran cada vez mas prolongadas. Ella, en su rincón, aullaba largamente. Con dientes acerados y lengua corrosiva roia los muros, desmoronaba las paredes. Pasaba las noches en vela, haciendome reproches. Tenía pesadillas, deliraba con el sol, con un gran trozo de hielo, navegando bajo cielos negros en noches largas como meses. Me injuriaba. Maldecía y reía; llenaba la casa de carcajadas y fantasmas. Llamaba a los monstruos de las profundidades, ciegos, rapidos y obtusos. Cargada de electricidad, carbonizaba lo que rozaba. Sus dulces brazos se volvieron cuerdas asperas que me estrangulaban. Y su cuerpo verdoso y elástico, era un látigo implacable, que golpeaba, golpeaba, golpeaba.Huí. los horribles peces reían con risa feroz. Allà en las montañas, entre los altos pinos y los despeñaderos, respire el aire frio y fino como un pensamiento de libertad. Al cabo de un mes regresé. Estaba decidido. Había hecho tanto frío que encontré sobre el marmol de la chimenea, junto al fuego extinto, una estatua de hielo. No me conmovió su aborrecida belleza. Le eché en un gran saco de lona y salí a la calle, con la dormida a cuestas. En un restaurante de las afueras la vendí a un cnatinero amigo, que inmediantamente empezó a picarla en pequeños trozos, que depositó cuidadosamente en las cubetas donde se enfrían las botellas.


Octavio Paz